Revista Sputnik

Este blog está dedicado a la desaparecida revista soviética Sputnik.

1991: Odisea en el espacio

CRÓNICAS DE UN VIAJE ESPACIAL

 

Nuestra historia comienza un día de junio de 1989 en Sheffield, una ciudad metropolitana de South Yorkshire, al norte de Inglaterra. Helen Patricia Sharman, una joven de 27 años; trabajaba en la fábrica de alimentos Mars Incorporated ocupando el puesto de Técnico en Investigación de Productos, su trabajo incluía evaluar las propiedades químicas y físicas del chocolate, por aquellos días intentaba crear un nuevo tipo de helado que abaratara los costes de producción. Terminada su jornada encendió la radio mientras conducía hacia su casa. En ese momento escuchó un sorprendente anuncio: «Se buscan astronautas – no se requiere experiencia. Los únicos requisitos son que los solicitantes sean británicos entre los 21 y 40 años de edad, con una base científica, capacidad de aprender un idioma extranjero y una buena condición física», luego de escuchar aquel anuncio una nueva aspiración nada común estaba naciendo su mente: viajar al espacio. La reacción de Helen a ese anuncio cambiaría su vida para siempre.

PROYECTO JUNO

Llevar al primer británico al espacio era una iniciativa de la Agencia Espacial de la Unión Soviética bajo la agencia GLAVKOSMOS que a finales de los 80’s ideó la venta del tercer asiento de su nave Soyuz TM un ciudadano del país participante. Japón ya había participado en el proyecto lanzando a Toyohiro Akiyama en diciembre de 1990, de igual manera Austria aguardaba el vuelo del primer austriaco Franz Viehböck en la Soyuz TM-13 bajo el Proyecto AustroMir-91 respectivamente.

No obstante la primera ministra Margaret Thatcher se negó a la propuesta porque en ese entonces y hasta hace muy poco, el gobierno del Reino Unido no utilizaba el dinero de los contribuyentes para financiar viajes espaciales humanos.

En cambio una parte del sector privado se interesó en la propuesta, finalmente el Proyecto Juno logró atraer únicamente a 3 empresas, específicamente British Aerospace, Memorex e Interflora, además de un grupo de científicos británicos que estudiaban los efectos de la microgravedad, mientras tanto el gobierno veía el proyecto de forma muy neutral.

La posibilidad casi llegó a esfumarse por la falta de apoyo, pero en última instancia el Estado soviético decidió que no cancelaría el proyecto y terminó financiando la casi totalidad de los gastos que implicaba la misión británica.

EL SUEÑO DE «LENA»

Cuando Helen envió su solicitud descubrió que no era la única con intenciones de convertirse en astronauta, otras 13,000 personas también habían presentado la solicitud, pero ella logró quedar entre los últimos 4 finalistas y poco a poco la posibilidad de este sueño se convertía en algo cada vez más real, al tiempo que también aumentaban las exigencias.

Pronto los participantes fueron trasladados al Centro de Entrenamiento de Cosmonautas Yuri Gagarin en la Ciudad de Las Estrellas, un complejo de instalaciones en el que viven los cosmonautas ubicado a las afueras de Moscú. Ahí pasarían los últimos 18 meses entrenando arduamente.

Algunos de sus ejercicios incluían vivir en ambientes aislados, vuelos para afrontar la micro gravedad, manejo de los sistemas experimentales del cohete portador y técnicas de supervivencia entre otros. Helen recuerda que sus instructores le realizaron alrededor de 99 exámenes sobre distintas materias.

“Los soviéticos son muy buenos en la planificación de todas las eventualidades, por ejemplo: Aunque al volver a la tierra se supone que la misión debería aterrizar en tierra firme; su formación nos enseñó cómo sobrevivir en el mar durante 3 días (una posibilidad real si se produce una re-entrada forzosa en la atmósfera).”

Había militares británicos participando en el Proyecto Juno, el mayor Timothy Mace logró llegar como finalista y estaba siendo entrenado en la Unión Soviética, sin embargo en febrero de 1990 luego de realizar una infinidad de pruebas médicas, físicas y psicológicas, Helen quedó como una de los últimos dos finalistas y resultó ser la elegida para llevar a cabo la misión.

1990: Candidatos finalistas a astronautas en la Misión Juno, de izquierda a derecha Helen Sharman, Clive Smith, Gordon Brooks y Timothy Mace. Foto: © RIA NOVOSTI.

El alto mando británico perdía así la esperanza de reclamar a su primer astronauta. La noticia comenzó a generar gran entusiasmo, aunque algunos medios escritos apenas lograron disimular su decepción al ver que la persona seleccionada no era más que una joven inteligente con una vida común y corriente.

“Primero tuve que aprender a hablar ruso! Había clases para comprender navegación astronómica, la teoría de cómo funcionan los cohetes y los vuelos espaciales. Había entrenamiento para emergencias, por ejemplo, la forma de regresar a la Tierra rápidamente si un meteoro deja un agujero en la nave espacial, o cómo hacer si terminamos en el mar en lugar de en tierra firme. El entrenamiento de ingravidez fue la parte más divertida”.

Tras completar todas las pruebas y entrenamientos designados, Helen se unió a la tripulación de la misión Soyuz TM-12 y sus compañeros eran los cosmonautas soviéticos Anatoli Artebartski y Serguéi Krikaliov.

Un mes antes del vuelo el representante de la Agencia Británica de Radiocomunicaciones Richard Horton viajó a la Unión Soviética, para visitar a Helen en la Ciudad de las Estrellas, ahí le entregó la licencia especial de radioaficionado GB1MIR con la que se identificaría al hablar con los escolares de 9 colegios en el Reino Unido, además de los radiaficionados.

El cohete con la Soyuz TMA-12, despegó a las 12:50 GMT del 18 de Mayo de 1991 desde la plataforma principal del Cosmódromo de Baikonur, RSS de Kazakstán, Unión Soviética con rumbo a la Estación Espacial MIR. Los padres de Helen estaban ahí y pudieron ver el despegue desde un mirador cercano. Como ocurría con todos los demás lanzamientos, el despegue fue transmitido en toda la URSS. Un preciso y fugaz instante que en esta ocasión también se transmitiría en el Reino Unido, sin embargo la ITV (Independent Television) transmitía imágenes de jugadores de fútbol que estaban calentando en Londres para la final de la FA Cup (Football Association Challenge Cup), razón por la que casi nadie vio el despegue en el Reino Unido.

Ficha de vuelo de la Soyuz TM-12. Edición: C – Records.

“Tuvimos una fuga de oxígeno en la nave espacial durante el lanzamiento y tenía que ser resuelto rápidamente a medida que despegábamos. El acoplamiento automatizado tuvo que ser abortado; realizando un acoplamiento manual y tuvimos problemas menores con otros equipos también. Así son los vuelos espaciales y la formación te prepara para todos los posibles fallos que puedan producirse. Eres consciente de que te podrías morir en cualquier momento, pero es algo que intentas poner fuera de tu mente”.

Al llegar a la Estación MIR Helen quedó sorprendida por las dimensiones del complejo orbital soviético, aparentemente engañoso visto desde lejos. Pronto recibió saludos en persona del propio Mijaíl Gorbachov junto con el resto de la tripulación en la Estación MIR (véase Out of the Present). Ahí llevó a cabo experimentos que incluían observaciones de la Tierra, un estudio de cómo la microgravedad afecta a las personas, el proceso de germinación de las semillas de patata y otras plantas al estar cerca de un campo magnético, también cultivó y observó el desarrollo de grandes cristales proteínicos que no se pueden producir en la Tierra. Su experimento favorito consistió en colocar óxidos cerámicos sobre película fotográfica para luego ser expuestos al vacío del espacio, aparentemente logrando la creación de un superconductor de energía.

Durante una sesión de comunicación con la escuela de niñas británicas el 21 de mayo de 1991 Helen Sharman comentó que la Mir estaba experimentando problemas con su batería solar debido a la orientación cambiante de la estación. A finales de ese día, el nivel de ruido de fondo en la estación de repente cayó de los habituales 75 decibelios porque los ventiladores, bombas de circulación, y otros equipos se habían apagado.

Musá Manárov (izquierda) Helen Sharman (centro), Víktor Afanásiev (derecha) y Serguéi Krikaliov (fondo) fotografiados por Artebartski en la Estación MIR en 1991. Foto: © Space Facts.

Las luces comenzaron a desvanecerse. El ordenador con el sistema de orientación había fallado, evitando que los paneles solares dieran seguimiento a la luz del Sol; y por ende que las baterías se cargaran correctamente. Helen Sharman señaló que Víktor Afanásiev y Musá Manárov le dijeron que estos problemas ya habían ocurrido antes. Varios minutos después la MIR entró en la parte iluminada por el sol; entonces volvió a recargar sus baterías y a funcionar correctamente. Las comunicaciones por radio con Helen Sharman serían grabadas por la Agencia Británica de Radiocomunicaciones, y otros radiografiados que tuvieron el privilegio de contactarla. (Véase GB1MIR en fuentes).

La Tierra desde la Estación MIR en 1991. Foto: © Helen Sharman

“Desde la órbita, nuestro planeta es asombrosamente azul. No se pueden imaginar qué tan profundo es el color, la escala y los detalles que se pueden discernir, desde el barrido de un continente a la estela de un barco. Por la noche, las luces de las ciudades brillan hasta ti y se puede ver la danza de la aurora”.

Helen había logrado lo que en ese entonces y ahora; sólo un reducido número de personas ha logrado, pero en su caso impuso marcas que nunca podrán ser superadas por nadie: ella es la primera persona británica en volar al espacio como tal, la primera mujer en lograrlo que no era soviética o estadounidense, la primera mujer en visitar la Estación Espacial MIR y la segunda más joven en viajar al espacio después de Valentina Tereshkova.

Serguéi Krikaliov, Helen Sharman y Anatoli Artebartski. Foto: © Persons-Info

Su regreso a la Tierra tuvo lugar el 26 de mayo de 1991 a las 10:04:13 GMT, a bordo de la Soyuz TM-11, a tan solo 4 días de su cumpleaños. La reentrada en la atmósfera es más de cinco veces la gravedad terrestre (5,5 g), para Helen fue mucho más dramática que el lanzamiento, en el que sólo se experimentan 3,5 g recuerda Helen.

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Traje espacial Sokol usado por Helen en 1991, Museo de Ciencia, Londres. Foto: © Jack Taylor / Getty Images

Helen Sharman, es una figura admirada y una incansable embajadora de la ciencia en su país, escuelas y calles llevan su nombre. En 1991 fue elegida para portar la llama en la Universiada de 1991, celebrada en Sheffield. En la ceremonia tropezó levemente cuando atravesaba corriendo el Estadio Don Valley y la frágil antorcha se desarmó, pero Helen se recuperó y continuó hasta que el fuego del pebetero inició automáticamente. En 1992 fue galardonada con la Orden del Imperio Británico y es miembro de la Real Sociedad de Química, la Real Sociedad de Geográfica, la Real Sociedad de Aeronáutica y la Sociedad Interplanetaria Británica.

Para 1992 estaba entre los 3 candidatos seleccionados por la ESA (Agencia Espacial Europea) y para 1998 estaba en una corta lista de 25 personas. El 28 de enero de 1998: EE.UU., Rusia, Canadá, Japón y la ESA con 11 países miembros, firmaron un acuerdo intergubernamental sobre la cooperación en el espacio. No obstante el Reino Unido fue el único país firmante que no contribuyó de ninguna manera con el programa de la EEI, debido a su política opuesta a los viajes tripulados.

A pesar de ser una persona tan conocida en su país; lleva una vida bastante modesta, de hecho no tiene cuentas en ninguna red social, lo que no ha evitado que sus admiradores registren perfiles dedicados a ella.

Helen Sharman inmortalizada en la pared del Museo Gagarin en el Cosmódromo de Baikonur, Kazajstán. Foto: © Paul Rincon / BBC.

En 2012 el gobierno de La Federación Rusa la condecoró con la Medalla Al Mérito en La Exploración del Espacio. Ese mismo año en el Reino Unido; Helen lideró el grupo de Superficie y Nanoanálisis del Laboratorio Nacional de Física. Actualmente trabaja a tiempo completo en el Departamento de Química del Colegio Imperial de Londres.

Determinados medios de comunicación y autoridades británicas han intentado minimizar e incluso negar de alguna forma el lugar de Helen Sharman en la historia. Imaginemos que de pronto ciertos medios rusos dijeran que Gagarin no puede representar a Rusia, porque ROSCOSMOS y la Comisión Estatal de la Federación Rusa no existían en 1961 para aprobar su vuelo, de modo que oficialmente él no hizo absolutamente nada en este nuevo contexto político.

En los últimos años la industria espacial se ha convertido en un área clave de crecimiento para el Reino Unido, constituye 9 mil millones de libras a la economía británica cada año. Por esta razón el gobierno ha apostado por aumentar su participación en el sector espacial, dando lugar a la creación en abril de 2010 de la Agencia Espacial Británica (UKSA), que se encarga de gestionar la participación del Reino Unido en los proyectos espaciales en beneficio de toda la nación. Actualmente es el tercer país con mayores contribuciones dentro de la ESA. Helen considera que el espacio presenta grandes posibilidades para la fabricación de poderosas aleaciones de metal.

“El futuro de los vuelos espaciales gira en torno a las fábricas donde nuevos materiales puedan ser producidos y utilizados en la industria espacial. Los metales pueden ser mezclados en las condiciones del espacio, lo que conduce a la fabricación de super-aleaciones. El Reino Unido debe ayudar con la investigación, es caro, pero importante y es una buena inversión. Las misiones espaciales capturan la imaginación de las personas a las atraen hacia la ciencia”.

Pero la Agencia Espacial Británica se concentró en las misiones no tripuladas y las tecnologías de telecomunicaciones, lo que desarrolló la industria de los satélites en el país, pero también significó su exclusión de los beneficios científicos obtenidos gracias a la EEI.

17531733455_df46a7154d_kEl 15 de diciembre de 2015 el mayor Timothy Peake del Ejército Británico, fue lanzado en la Soyuz TMA-19M como astronauta de la ESA; convirtiéndose así en el segundo británico en el espacio. Esto ocurría luego de que la soprano británica y diva de la música internacional Sarah Brightman; anunciara el 13 de mayo de 2015 que cancelaba sus planes de volar al espacio a bordo de la Soyuz TMA-18M.

Antes de su vuelo él le preguntó a Helen Sharman si había algo que a ella le gustaría que él llevara al espacio, Helen le entregó su copia del libro Camino a las Estrellas, escrito por Yuri Gagarin, el libro que la acompaño a la Estación Espacial MIR en 1991.

En el contexto político actual, Helen teme que Peake termine siendo el último británico en volar al espacio y ha llamado por una mayor participación del Reino Unido en los vuelos espaciales tripulados en el marco de la Estación Espacial Internacional (EEI).

“Debemos impulsar no sólo nuestros propios límites individuales, sino también los límites de lo que los humanos creen que es posible. Las personas representan las mayores limitaciones en nuestra propia vida. Hay muchísimo que podemos hacer y debemos dar lo mejor de nuestras vidas para el beneficio del mundo”.

Dra. Helen Patricia Sharman.

EL ÚLTIMO CIUDADANO DE LA UNIÓN SOVIÉTICA

11Krikaliov y Artebartski habían realizado numerosas reparaciones antenas e instalaron nuevos equipos. El desafió más importante fue construir la estructura conocida como Sofora, una especie de torre de 14 metros formada por tubos metálicos e instrumentos necesaria para mejorar la orientación de la estación espacial.

En su sexta caminata espacial, tras haber finalizado con éxito; colocaron la bandera de la Unión Soviética en la parte final de la estructura. Nunca antes la bandera soviética había sido desplegada en el vacío del espacio, luego se supo que Artebartski y Krikaliov la habían llevado a escondidas. Siguiendo la tradición establecida por Gagarin, Artsebarski y Krikaliov se bajaron del autobús para orinar sobre la rueda y aprovechando que nadie miraba, Artsebarski metió la bandera dentro de su traje Sokol. (ilustración: La bandera más alta de la Patria por Andréi Sokolov.)

En principio Artsebarski tenía pensado recoger la bandera para traerla a la Tierra como recuerdo, pero al final del paseo espacial experimentó ciertos problemas con el sistema de refrigeración del traje Orlán y tuvo que volver al interior de la estación precipitadamente.

A 380 kilómetros por encima de la Tierra, ambos verían como la Unión Soviética se desestabilizaba, mientras el separatismo nacionalista se fortalecía gracias al vacío de poder y la crisis política. El 19 de agosto de 1991 un grupo de comunistas de línea dura intentaron dar un golpe de estado contra Mijaíl Gorbachov para revertir la situación, pero el intento fracasó y debilitó la posición del PCUS en general. El presidente de la RSFS de Rusia Borís Yeltsin; aprovechó esta situación para arengar a las masas usando la defensa de la constitución como parte de su discurso.

 El 2 de octubre de 1991, la URSS lanzó la Soyuz TM-13. Inicialmente se tenía previsto el relevo de Krikaliov y Artebartski por Toktar Aubakirov y Alexándr Vólkov, pero Aubakirov había sido lanzado prematuramente sin finalizar su entrenamiento debido cuestiones burocráticas entre las repúblicas soviéticas de Rusia y Kazajstán

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En orden del movimiento de la aguja del reloj Serguéi Krikaliov, Alexándr Vólkov, Anatoli Artebartski, Franz Viehböck y Toktar Aubakirov al centro) en la Estación MIR, octubre de 1991.
Foto: © Space Facts.

Por lo tanto se decidió que Artebartski sería relevado por Vólkov, mientras tanto Krikaliov tendría que pasar otros 6 meses más a bordo de la Estación MIR. La historia fue inmortalizada por el director cine rumano Andrei Ujica en su filme documental Fuera del Presente (Out of the Present) de 1997, una producción de Alemania, Francia, Bélgica y Rusia:

Out of The Present – Por Andrei Ujica (subtítulos en áreas disponibles: ES, RU).

Artebartski regresó a la Tierra el 10 de octubre de 1991 a bordo de la Soyuz TM-12. El Proyecto Juno en un principio fue de carácter comercial al igual que otras misiones, como parte de una estrategia económica para sanear las finanzas del Programa Espacial Soviético, pero el hundimiento económico que la URSS enfrentó tras las reformas de la Perestroika había afectado seriamente el presupuesto espacial soviético, lo que impedía realizar expediciones a la estación MIR al mismo ritmo que se había venido haciendo hasta entonces.

Pronto Krikaliov vería la renuncia de Mijaíl Gorbachov en la televisión, la firma del tratado para desmantelar la Unión Soviética y finalmente vería arriar por última vez en el Kremlin la misma bandera que él Artebartski habían colocado en la Estación MIR con tanto esfuerzo.

Soyuz TM-12: El Legado de Serguéi Krikaliov (subtítulos en áreas disponibles: ES, RU).

Finalmente Krikaliov y Alexandr Vólkov; pudieron regresar el 25 de marzo de 1992. Sus trajes Sokol, aun portaban insignias del país que los vio nacer, el país que inició la Era Espacial humana y los vuelos tripulados.

Desde su llegada como parte del Proyecto Juno, Krikaliov había pasado 311 días, 20 horas y 1 minuto en la Estación Espacial MIR, posteriormente realizaría 4 vuelos más en los que establecería un nuevo récord mundial de 803 días, 9 horas y 41 minutos de permanencia en el espacio.

Además de haber sido elevado a Héroe de la Unión Soviética y condecorado con la Orden de Lenin como todos los cosmonautas soviéticos, Krikaliov recibió también la primera edición de la nueva estrella de Héroe de la Federación Rusa, también fue condecorado como Caballero de la Legión de Honor Francesa, pero quizás, el título sin precedentes por el que será más conocido es el de Último Ciudadano de la Unión Soviética, el hombre que despegó de un país al que no regresaría.

El 23 de Marzo de 2001 la Estación Espacial MIR fue destruida forma controlada mediante una maniobra de inserción luego de ser desorbitada. Su reentrada en la atmósfera tuvo lugar a las 05:44 GMT por encima del Océano Pacífico Sur. La Federación Rusa no podía permitirse el costo económico que implicaba la conservación de la estructura.

La MIR está considerada como uno de los logros tecnológicos más grandes de la humanidad. Fue lanzada por la URSS el 19 de Febrero de 1986 y los ingenieros soviéticos estimaron su vida útil en 5 años, sin embargo, sobrevivió 10 años a la Unión Soviética; convirtiéndose en el hogar de las primeras misiones espaciales internacionales y experimentos científicos de larga duración en el espacio. En total dio 86,331 vueltas alrededor del planeta Tierra y mantuvo presencia humana durante 3,644 días mediante 39 misiones tripuladas por un total de 104 cosmonautas provenientes de 12 naciones.

Krikaliov que había participado en la construcción inicial de la Estación Espacial MIR, también lo hizo en los inicios de la actual Estación Espacial Internacional, voló en dos ocasiones a bordo del Transbordador Espacial Estadounidense y su última misión fue el 15 de abril de 2005 a bordo de la Soyuz TMA-6.

En 2015 el cosmonauta Guennadi Pádalka superó la marca de Krikaliov por 74 días, convirtiéndose así actualmente en la persona con mayor tiempo de permanencia en el espacio a bordo de la Estación Espacial Internacional.

 


Fuentes consultadas:



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