Revista Sputnik

Este blog está dedicado a la desaparecida revista soviética Sputnik.

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Cómo un oficial soviético evitó una guerra nuclear, dando al mundo otra oportunidad


El hombre de quien dependió el destino del mundo murió el 19 de mayo de 2017 a la edad de 77 años. Su hijo confirmó la información al activista político alemán Karl Schumacher, cuando este llamó a su amigo Petróv para felicitarle por su cumpleaños.

ARGUMENTOS Y HECHOS

Por: Andrey Sidorchik

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Tomar una decisión y asumir la responsabilidad por ello siempre es difícil, incluso cuando la propia vida está en juego. Pero es aún más difícil elegir cuando el destino de otras personas también depende de esta decisión. El 26 de septiembre de 1983 el planeta Tierra sólo sobrevivió gracias al teniente coronel Stanislav Petróv.

La vida pendiendo de un hilo

El 26 de septiembre de 1983, el teniente coronel Stanislav Petróv tuvo que decidir el destino de miles de millones de vidas humanas. Y lo hizo en unas condiciones en las había pocos segundos para reflexionar sobre la cuestión.

En el otoño de 1983, el mundo parecía volverse loco. El presidente estadounidense Ronald Reagan, obsesionado con la idea de una “cruzada” contra la Unión Soviética, llevó al límite el calor de la histeria en Occidente. Esto contribuyó al incidente con el avión surcoreano de “Boeing”, derribado en el Lejano Oriente el 1 de septiembre.


MAPA: Las zonas sumamente restringidas de la URSS en las que incursionó el Vuelo 007 de Korean Air Lines (KAL007) y la ruta original que tenía planeado sobrevolar la madrugada del 1 de septiembre de 1983. Foto: Wikimedia Commons.

El Boeing 747 de Korean Air Lines realizó 2 incursiones dentro del territorio soviético, sobrevolando zonas extremadamente críticas como la Base naval de submarinos nucleares de la Flota Soviética del Pacífico en Vilyuchinsk. Luego intentos infructuosos de comunicación y señales de advertencia poco eficaces, el Comando Soviético ordenó derribar el avión. A las 18:26 UTC un Sukhói Su-15 le disparó 2 misiles aire-aire. El impacto provocó despresurización en la cabina, problemas de control y su entrada en barrena hasta estrellarse en el mar, cerca de la Península de Sajalín. Como resultado, las 269 personas a bordo del Vuelo 007; murieron de forma inmediata.

La escasez de información y evidencia material al inicio de la investigación del desastre dio lugar a varias versiones alternativas del incidente. Tras el desastre EE.UU. denunció a los soviéticos por derribar el vuelo comercial de manera intencional y premeditada. A nivel internacional la URSS fue ampliamente presentada como un país inhumano y asesino.

En 2015 Los archivos desclasificados por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón, revelan que en noviembre de 1983, un representante de la administración de Ronald Reagan informó a los diplomáticos nipones que los soviéticos derribaron el avión de forma accidental, luego de confundirlo con un avión espía.


Después de eso, en Estados Unidos y en otros países, las autoridades más recalcitrantes exhortaron seriamente a “vengarse” de la URSS, incluso con el uso de armas nucleares.

La Unión Soviética era liderada por Yuri Andrópov, quien estaba gravemente enfermo y, en general, el Politburo del Comité Central del PCUS tampoco se distinguía por su salud y juventud. Sin embargo, no había voluntarios para agacharse y ceder ante el enemigo. Y en general, en la sociedad soviética la presión estadounidense fue percibida de manera extremadamente negativa. El país que sobrevivió a la Gran Guerra Patria, era muy difícil que amedrentar.

Al mismo tiempo, se sentía una tensión en el aire, parecía que todo realmente pendía de un hilo muy fino. La madrugada del 26 de septiembre de 1983 este hilo debía de romperse.

El analista que provenía de una familia con tradición militar

En ese momento, en la ciudad militar cerrada de Serpukhov-15, el teniente coronel Stanislav Petróv estaba de servicio en el puesto de mando del sistema espacial de alerta temprana para detectar ataques con misiles. En la familia de Petróv, tres generaciones de hombres eran militares y Stanislav continuó la tradición. En 1972, después de graduarse en 1972 de la Escuela Superior de Ingeniería Radio-Técnica de Radio de Ingeniería de Kiev, llegó para servir en Serpukhov-15.

Petróv era el responsable del buen funcionamiento de los satélites, que formaban parte del sistema de alerta temprana de misiles. El trabajo era muy difícil, las llamadas de servicio se producían durante la noche, los fines de semana y en días festivos; todos los problemas debían ser resueltos rápidamente.

El teniente coronel Petróv estaba en Serpukhov-15 como analista jefe, y no era el oficial de turno en el puesto de mando. Sin embargo, aproximadamente dos veces al mes, los analistas también tomaban el lugar en el puesto de mando como oficiales de guardia.

Y cuando se dio la situación en la que era necesario decidir el destino del mundo; Stanislav Petróv era quien estaba de guardia.

Una persona no podría llegar a estar de servicio en este puesto de manera incidental. La capacitación duraba hasta dos años, a pesar de que todos los oficiales tenían educación militar superior. Los asistentes de guardia recibían una instrucción muy rigurosa. 

Sin embargo, todos ellos eran conscientes de la responsabilidad que tenían a su cargo. El zapador se equivoca sólo una vez, dice un viejo adagio. Pero el zapador sólo se arriesga a sí mismo, y un error de la persona a cargo del puesto de mando puede costar cientos de millones, e incluso miles de millones de vidas de otras personas.

El ataque fantasma

En la noche del 26 de septiembre de 1983, el sistema de alerta de ataque de misiles registró desapasionadamente el lanzamiento de un misil desde una base militar estadounidense. En el vestíbulo del turno de servicio en Serpukhov-15 las sirenas aullaron. Todos los ojos se volvieron hacia el teniente coronel Petróv.

Actuando en estricta conformidad con su instrucción, Petróv comprobó el buen funcionamiento de todos los sistemas. Todo resultó estar en orden, y la computadora insistentemente señalaba la palabra: “dvóiku” (deuce) – este es el código que alerta de la mayor probabilidad de que un ataque de misiles contra la URSS realmente está teniendo lugar.


La paridad nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética, durante la Guerra Fría, fue el final del concepto estratégico de “represalia nuclear masiva” contra un enemigo potencial y el inicio del concepto “destrucción mutua asegurada” MAD, por sus siglas en inglés. En este sentido el protocolo de seguridad militar de la URSS planteaba que un ataque nuclear debía ser respondido con otro ataque nuclear como represalia. Hacia el año 1983 la URSS poseía el doble de armas nucleares que EE.UU. y los arsenales de las demás potencias nucleares combinados.


Además, el sistema registró varios lanzamientos más desde la misma base de misiles. Según todos los datos informáticos, los Estados Unidos de América habían iniciado una guerra nuclear contra la Unión Soviética.

A pesar de toda la preparación, el propio Stanislav Petróv admitió más tarde que se encontraba en estado de shock, sentía como si sus pies fuesen de algodón.

Según las instrucciones, el teniente coronel debía informar sobre el ataque estadounidense al jefe de Estado Yuri Andrópov. Después de eso, el líder soviético tendría 10-12 minutos para tomar una decisión y dar la orden para tomar represalias y entonces ambos países desaparecerían en las llamas de un infierno nuclear.

Yuri Vladimirovich Andrópov, líder supremo de la Unión Soviética desde 1982. Foto: © RIA Novosti.

Al mismo tiempo, la decisión de Andrópov se basaría precisamente en esta información de los militares, y la probabilidad de que se infligiera un ataque contra los Estados Unidos era extremadamente alta.

No se sabe cómo se habría comportado otra persona de guardia, pero el analista en jefe Petróv, quien había trabajado por muchos años con el sistema; se permitió no creer en las alertas. Años más tarde, dijo que su decisión procedía del postulado de que los ordenadores, por definición, son tontos. Su probabilidad de que el sistema estuviese equivocado se respaldaba por otra consideración, puramente práctica: – “Es muy dudoso que los Estados Unidos, habiendo iniciado una guerra contra la URSS, atacarían sólo desde una base y no haya lanzamientos desde otras bases estadounidenses”.

“Sabía que si me equivocaba, nadie sería capaz de corregir mi error”

Stanislav Petróv

Como resultado, Petróv decidió considerar la señal sobre un ataque nuclear como falsa alarma y procedió a informar por teléfono a todas las estaciones en servicio. En realidad, en la habitación del oficial de servicio sólo había un sistema de telecomunicación especial, y Petróv enviaba a su ayudante a un teléfono vecino para que este realizara las llamadas desde un teléfono fijo.

Lo envió simplemente porque los propios pies del teniente coronel no obedecían.

El destino de la humanidad y un informe sin terminar

Lo que tuvo que afrontar durante las próximas decenas de minutos, sólo Stanislav Petróv lo sabe. ¿Y si se equivocaba y las cargas nucleares ahora comenzaban a estallar en las ciudades soviéticas?

Pero no hubo explosiones, porque el teniente coronel Petróv no se equivocó y el mundo, sin saberlo, recibió el derecho a vivir, de las manos de un oficial soviético.

Como se supo después, la razón de la falsa alarma fue un error del propio sistema, es decir, la iluminación de los sensores del satélite que entraba en el sistema, era la luz del sol reflejada por nubes que se encontraban a una gran altitud. Este defecto fue eliminado y el sistema de alerta temprana de ataque de misiles continuó trabajando con éxito.

E inmediatamente después de la emergencia el teniente coronel Petróv recibió una reprimenda de su Jefe superior por el hecho de que durante su turno no había llenado el informe de combate. El propio Petróv preguntó lógicamente: ¿Por qué? Con el auricular en una mano, el micrófono en la otra, con los ojos puestos en un lanzamiento de misiles estadounidenses, y los oídos en una sirena, y con la necesidad resolver el destino de la humanidad en cuestión de segundos. Anotar todo en tiempo real, es imposible, pero es un acto criminal punible.

Por otro lado, el general Yury Votintsev, Jefe de Petróv, también pudo comprender que el mundo estuvo al borde de un desastre nuclear, y quizás tenía que haber alguien a quien culpar. Llegar hasta los creadores del sistema no es tan simple, pero el oficial de servicio está ahí al lado, e incluso si él ha salvado al mundo; no llenó su registro.

Simplemente hacía su trabajo

Gral. Yuri Votíntsev.

Sin embargo, nadie castigó al teniente coronel por este incidente. El servicio continuó como de costumbre, pero después de un tiempo Stanislav Petróv renunció por sí mismo, ya estaba cansado de una jornada de trabajo anormal e interminables alarmas. 

Continuó operando sistemas espaciales, pero ahora en calidad de especialista civil.

El mundo aprendió sobre aquél a quién debe la vida sólo 10 años después. Y la persona que contó sobre esto en el diario Pravda fue nada menos que el general Yury Votíntsev, quien sin piedad regañó al teniente coronel Petróv por un informe sin llenar.

A partir de ese momento, el teniente coronel jubilado, que vivía modestamente en la región de Moscú, comenzó a recibir constantes visitas de los periodistas. Se recibían cartas de gente común, quienes agradecían a Petróv por haber salvado el mundo.

En enero de 2006, en Nueva York, en la sede de la ONU, Stanislav Petróv recibió un premio especial de la organización pública internacional “Asociación de Ciudadanos del Mundo”. Es una estatuilla de cristal “la mano que sostiene el globo terráqueo” con una inscripción grabada en él “al hombre que evito una guerra nuclear”.

En febrero de 2012 en la ciudad alemana de Baden-Baden Stanislav Petróv recibió un premio en el ámbito de los medios de comunicación alemanes y en febrero de 2013, el teniente coronel retirado se convirtió en el ganador del Premio Dresden, premiado por la prevención de conflictos armados.

Stanislav Evgráfovich Petróv decía sobre sí mismo en una entrevista: “Sólo soy un oficial ordinario que hizo su trabajo. Es malo cuando empiezas a pensar en ti mismo como alguien superior”.

“Desearía poder decir que ya no hay posibilidad de un lanzamiento nuclear accidental hoy en día, pero cuando uno juega a ser Dios; nadie sabe cuál será la siguiente sorpresa”.

Stanislav Petróv


El material está traducido de ARGUMENTI I FAKTI, con material informativo audiovisual de Wikimedia Commons, Alexander Gronsky / TIME, Serguei Pyatakov / RIA Novosti, Global Look Press, Peter Anthony / The Man Who Saved The World & Alexandra Bondarenko / Actualidad RT – Entrevista.


Fuente: АРГУМЕНТЫ И ФАКТЫ

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