El Muro de Berlín no fue derribado, solo cambió de sitio


 

Maxim Sokolov

 

Hace treinta años, el 9 de noviembre de 1989, a las 18:57 Hora Central Europea (CET), el gobierno de la RDA ordenó la retirada a los guardias del Muro de Berlín. Este fue el punto culminante de la caída del Bloque del Este, el COMECON y el Pacto de Varsovia.

A continuación se generó un efecto dominó: El 10 de noviembre fue retirado del poder, quien había sido por muchos años el líder de Bulgaria, Todor Zhivkov, la dirección de Checoslovaquia se mantuvo un poco más, pero el 10 de diciembre, después de un mes de protestas como las de la RDA, el presidente Gustáv Husák dimitió, y sólo dos semanas más tarde Václav Havel se convertía en el nuevo presidente. El evento más dramático fue la descomunización de Rumanía, donde los disturbios iniciaron el 16 de diciembre y el 25 de diciembre, el líder en Bucarest Nicolae Ceaușescu fue ejecutado junto a su esposa Elena, en el marco de un procedimiento relativamente simple.

El año nuevo de 1990 en Europa del Este ocurrió un cambio completo de liderazgos y los regímenes comunista caían por todas partes. Esto fue dos años antes de la renuncia de Mijaíl Gorbachov, tras su fallido plan de reformas y el subsecuente desmantelamiento de la Unión Soviética.

Estamos hablando de un punto final, porque la rápida erosión del Bloque del Este había iniciado unos meses atrás. En el verano de 1989 se celebró una “mesa redonda” en Polonia, nombre diplomático para la “rendición honorable” del Partido Obrero Unificado Polaco (PZPR) y así transferir el poder de facto a una oposición anticomunista. Entre otras cosas, y de manera más radical la socialista Alemania del Este fue arrancada geográficamente, lejos de la influencia de la Unión Soviética.

Mucho antes, también habían ocurrido procesos similares en Hungría, aunque los húngaros fueron muy cautelosos (el recuerdo de 1956 permanecía intacto) y decidieron usar la “táctica del salami“, es decir, eliminar todas las conquistas del socialismo, pedacito a pedacito, y sin hacer demasiado ruido. Sobre todo, porque el Partido Comunista de Hungría (PCH) fue creado en un momento de gran revisionismo interno, prácticamente sin contradicciones antagónicas con la oposición.

La retirada de los guardias húngaros ya había sido ensayada durante el verano. El 2 de mayo iniciaron el desmantelamiento de las instalaciones fronterizas en la frontera con Austria y el 26 de julio el ministro de Asuntos Exteriores de Hungría, y su homólogo austriaco; inauguraron un cruce fronterizo. Luego de eso, ocurrió un éxodo masivo de alemanes del este que cruzaban a través de Hungría y Austria rumbo a Alemania Occidental.

La denominada “Barrera de Protección Antifascista”, nombre que el órgano oficial de la República Democrática Alemana dio al muro de Berlín; fue perforada desde aquel momento, porque con la aparición de una ruta segura en Hungría la oclusión hermética interna llegaba su final, después de una larga vida. Sin embargo, en la memoria colectiva, el 9 de noviembre quedó como un símbolo del colapso de todo Bloque del Este como tal.

En parte, esto se debe al hecho de que el muro que divide a una ciudad europea grande y llena de vida, es una imagen muy poderosa, la frontera interalemana ya es otra cosa diferente. Imaginar que se divida de esta manera a Moscú en la Plaza de Taganka, la Estación de Kursk y Novokuznetskaya, separadas de la calle Arbat, Presni y la Avenida Lenin, mediante fortificaciones multibandas y llegar hasta el sitio donde una vez vivimos nuestra infancia y juventud, donde estuvimos con los amigos y familiares, simplemente algo así no se puede concebir. El alma siempre se resistirá a tales fortificaciones. Ya no se trata de la clausura de infraestructuras, calles, avenidas y túneles subterráneos sin salida, sino de la idea de que “el tren no pueda ir más allá”, así hay muchas cosas que se cruzan por la mente.

Un pueblo que comparte el mismo idioma (después de la caída del muro descubrieron que no estaban solos), pero hasta ese entonces no eran conscientes de ello.

Esta es la manera en la que el 9 de noviembre se impone como un poderoso mito educativo:

“Las pesadas cadenas han sido rotas,

los calabozos destruidos, la libertad

espera con alegría en la entrada y

los hermanos entregarán sus espadas”.

Como la destrucción de las bastillas de un antiguo régimen, una experiencia cultural que se utilizó al 146%; “Abrazos entre millones de personas”, Rostropóvich tocando en la Puerta de Brandenburgo y un regocijo universal sin precedentes.

¿Cómo habría transcurrido la emancipación de Europa del Este sin el maravilloso 9 de noviembre? Si se hubiera llevado a cabo todo con un cuidado propio de la “táctica salami” húngara, ¿acaso los nuevos muros mentales que hoy existen se habrían evitado, en lugar de derribar la estructura del Muro de Berlín?, y los países de Europa del Este, ¿se habrían movido tan rápidamente, pasando de un área de influencia a otra, con su actual soberanía igual de limitada que en tiempos de Brezhnev?

Véase: El Muro de Berlín: Un antes y un después

Sin embargo, nada esto no fue posible, el derribo de la “Barrera de Protección Antifascista”, o el “Muro de la Vergüenza” (como le dijo Willy Brandt) fue un movimiento tan radical y sumamente brusco, que acabó quemando todos los puentes. Un contexto difícil de imaginar incluso después del 13 de Agosto de 1961, cuando el muro fue construido a la velocidad del viento. La eliminación del muro fue posible solo en el marco de la eliminación de la RDA, como parte del efecto dominó en todo el Bloque del Este. En cuanto a conservar el muro, basta con recordar el otoño de 1989, la “primavera de los pueblos”, y todas las “Odas a la Alegría”, para comprender que tal suposición es absolutamente irreal.

Luego de un tiempo, unos  pueblos quedaron satisfechos con su liberación y otros no tanto, pero esto ocurrió después, y entonces el curso de la historia continuó de forma inexorable.

LAS DECLARACIONES Y OPINIONES EXPRESADAS POR EL AUTOR DEL ARTÍCULO
NO REPRESENTAN NECESARIAMENTE EL PUNTO DE VISTA DE REVISTA SPUTNIK.


FUENTE: RIA NOVOSTI

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