Cómo tratan de combinar lo incompatible

Tomado de la revista Sputnik, Selecciones de La Prensa Soviética, No 11. Noviembre de 1985,
Págs: de la 64 a la 69.


La propaganda antisoviética está llena de contradicciones. Por ejemplo, la URSS, según ella, posee el dominio en el cosmos y amenaza a la civilización mundial, y, al mismo tiempo, es un país atrasado técnica e intelectualmente hablando.

 

CÓMO TRATAN
DE COMBINAR
LO INCOMPATIBLE

Arkadi SAJNIN, escritor

De LITERATURNAYA GACETA

Fotos de la revista SOVIETSKI EXPORT

 

Varios años atrás tuve ocasión de asistir a una charla que Alexandr Bogomólov, consejero de la Embajada Soviética en Bonn, daba ante un auditorio germanooccidental. Unas trescientas personas reunidas en la Sala Menor del Beethoven Halle lo escuchaban. A la hora de las preguntas, se puso en pie un joven fortachón y con una sonrisa irónica dijo: «Ud. nos llama a ampliar la colaboración y el comercio, ¿pero qué pueden vendernos ustedes a excepción de cuerda y lapti*». La sala estalló en risas.

     Un segundo más tarde, un barbudo de edad indeterminada exclamó: «Como con eso todo está claro, quisiera preguntarle otra cosa . . .»

     «Un momento, por favor –lo interrumpió Bogomólov–. Antes de que haga su pregunta, quisiera saber si alguien de los presentes lleva un reloj de . . .» –y nombró una conocida marca germanooccidental.

     El público, desconcertado, comenzó a encogerse de hombros. Por fin se oyeron unas voces inseguras: «Sí, ¿y qué . . ?» «Aquí lo tiene», dijo extendiendo el brazo el joven fortachón que aún estaba de pie, y se quitó el reloj.

     Bogomólov lo tomó, con un cortaplumas abrió la tapa trasera y pidió que se acercaran los que quisieran. Una tras otra se le aproximaron, indecisas, tres personas. Entonces, les pidió que leyeran lo que estaba escrito en el mecanismo. Uno de ellos pronunció en voz alta: «Made in USSR». En la sala se hizo el silencio.

Mecanismo de movimiento soviético Cal. 3133, fabricado por la empresa «POLJOT».

      «Sucede que vuestra firma compra en la URSS decenas de miles de mecanismos de reloj –comenzó a explicar Bogomólov– que por su calidad no ceden a los mejores de ustedes. Pero el costo resulta más bajo. Ya aquí ponen nuestros mecanismos en cajas con la inscripción «Hecho en la RFA». No tenemos nada en contra porque no confundimos los negocios con la política. A propósito sea dicho, hoy vendemos nuestros relojes a Bélgica, Canadá, Francia, Inglaterra, Países Bajos, etc.

     «Pero hablemos de lo que no viene encubierto bajo ninguna caja. Tomemos, por ejemplo, la licencia a la planta de colar aluminio en un campo magnético que nos compraron EE.UU., Francia, Gran Bretaña, Japón y Suiza, en total, 12 firmas de los países industrializados. El derecho a la aplicación del método de colada continua de acero lo adquirieron 26 firmas; el de producción de mezclas líquidas autosolidificadas, 13; el de enfriamiento por evaporación de los altos hornos, 24; la licencia a la planta para el apagado seco de coque, 17 . . . «Me he limitado a nombrar los inventos soviéticos en metalurgia que hoy se aplican en Occidente. Pero una situación análoga ocurre en muchas otras ramas industriales. Tenemos relaciones comerciales con más de 100 países y les aseguro que allí no exportamos lapti, ni mucho menos».

     Después de unos minutos de silencio, el público comenzó a comentar lo oído. Algunos abrieron sus relojes para comprobar dónde habían sido fabricados sus mecanismos. Luego sobre Bogomólov llovieron las preguntas.

Relojes digitales soviéticos LCD Cal. 30350, versiones 5 y 52 de la marca «ELECTRONIKA».

      Cuando el encuentro terminó, le pregunté si no se había arriesgado en demasía respondiendo así a una pregunta tan provocadora. «No había riesgo alguno –me explicó Bogomólov–; en caso de que nadie en la sala tuviera relojes de esta firma, habría explicado por qué les pregunté por ella y habría aducido más datos sobre las exportaciones que hacemos a la RFA. Por lo demás, no me parece que la pregunta tuviera un carácter tan provocador. A propósito, allí está el joven, mirándonos. ¿Por qué no hablamos con él?».

     Resultó que era una persona bondadosa y crédula, bastante satisfecha de su vida. En su opinión, la URSS era un país atrasado, en donde la población vivía fundamentalmente de la economía natural. Estaba seguro de que Rusia tenía la superioridad en las armas nucleares e incluso sabía que «ya hace años que en el espacio vuelan centenares de satélites soviéticos, cuyo número aumenta con cada día que pasa, y que controlan el globo terrestre». A pesar de todo eso, nos tenia por un país ignorante y atrasado que será derrotado en el primer día de la guerra».

     Nuestro interlocutor jamás había pensado en que solo un Estado con un alto nivel de desarrollo en todas las ramas científicas, técnicas y productivas puede poner un satélite en órbita. La «guerra psicológica» que se lleva a cabo contra nosotros en Occidente está calculada para simplones de este tipo.

     No les basta con difundir la mentira sobre nuestra superioridad en las armas. Necesitan también la otra –sobre nuestro atraso– porque alzar a los pueblos contra un enemigo fuerte no es fácil; otra cosa es cuando se trata de un país «ignorante y atrasado», que «será derrotado en el primer día de la guerra» . . .

Una instalación de colado continuo de acero construida con licencia soviética en una fábrica japonesa.

     Cierta vez me encontré con Bogomólov en Hamburgo, y él me propuso realizar un viaje marítimo para mostrarme algo bastante curioso.

     Cerca de Hamburgo, en la parte sureste del mar del Norte, se halla un grupo de islas pintorescas, entre las cuales destacan Helgoland y Sylt, muy visitadas por germanooccidentales y extranjeros. Allí hay playas maravillosas, buenos restaurantes y cafés, bares y casinos. Entre el continente y las islas circulan con regularidad lanchas pasajeras de las marcas más distintas.

     Nuestro guía, un hombrecillo vivaracho y gracioso, no cesaba de gesticular entusiasmado como si todo lo viera por primera vez, centrando nuestra atención en las curiosidades locales. «¿Y qué es eso?» –de repente preguntó uno de los pasajeros. Todos se volvieron. En una pequeña bahía que cruzábamos, se hallaban dos hidroalas. Suciedad y algas cubrían sus costados, la pintura estaba desconchada, se veían manchas de herrumbre y todas las ventanas estaban rotas.

     El guía respondió con un gesto de desagrado: «Nada interesante. Aquí vivía un hombre que ganaba bastante dinero, pero un día creyó en la propaganda y publicidad rusa. Vendió sus viejas lanchas y compró las que ven. Pero dentro de un mes se echaron a perder y es imposible repararlas. Hoy nadie las quiere comprar ni como chatarra . . . Pero, mejor miren este paisaje . . .»

     Y aunque comenzó a hablar de otras cosas, los pasajeros no cesaban de volver sus caras hacia aquel espectáculo miserable y de menear sus cabezas. Claro que creyeron en las palabras del guía, porque lo vieron con sus propios ojos.

     Pero Bogomólov me contó lo que realmente había ocurrido. Me había invitado a emprender este viaje especialmente para que yo viera cómo ellos trabajaban.

     Hoy ya nadie puede decir con seguridad en qué país habían sido compradas esas lanchas, pero al principio los cálculos de su propietario se justificaron. Los habitantes locales comenzaron a preferirlas, porque eran más rápidas y sus pasajes más baratos. También los turistas preferían este medio de transporte veloz, confortable y para muchos un poco exótico. Los otros propietarios de lanchas se vieron amenazados por la bancarrota. Entonces encontraron una salida. Compraron en conjunto la zona del litoral en donde se hallaba la estación de los hidroalas e inmediatamente exigieron que su propietario desocupara el lugar, quien se vio obligado a ponerlas en la rada. Mientras estaban allí, su dueño sufría grandes pérdidas y poco a poco se volvía loco.


El hidroalas «Kometa» es una variante de la clase «Meteor», diseñada para la navegación marítima. Ofrece un espacio confortable, con capacidad para 120 pasajeros y 5 tripulantes. Alcanza una velocidad máxima de 60 km/h, siendo el hidroalas comercial más rápido que existe. Debido a sus características técnicas de diseño, expertos independientes lo consideran como el mejor hidroalas de pasajeros producido en el mundo.


Hidroalas soviético de la clase «Kometa».

     Claro que todas estas preocupaciones de los propietarios germanooccidentales de lanchas pasajeras, originadas por la competencia, no nos interesan mucho. Pero lo que ocurrió más tarde sí que interesa y nos permite sacar ciertas conclusiones.

     Un desconocido arrendó a los nuevos propietarios del amarradero el lugar para anclar los hidroalas, sin derecho a explotarlos. Después compró las lanchas a su dueño loco de desesperación, las remolcó al lugar de su anclaje eterno y les dio el «aspecto apropiado ». El resto ya lo sabemos.

     Estas lanchas arruinadas las ven cada año miles de turistas de diversos países. Me imagino lo que pensarán al ver en otros lugares hidroalas soviéticos, que hoy compran decenas de países . . .

     En Bonn Bogomólov me mostró una publicación del rotativo Frankfurter Allgemeine. Contenía dos tablas, resultados de una encuesta a la juventud, que supuestamente caracterizaba el nivel del desarrollo intelectual, moral y espiritual de los pueblos. En la primera tabla enumeraban las cualidades positivas: laboriosidad, honradez, ingeniosidad, bondad, etc. En la segunda, las negativas: pereza, envidia, ignorancia, falsedad, propensión al robo, etc.

     Después de hacer el balance de la encuesta, el periódico puso los pueblos en los lugares que ocupan según la opinión de los encuestados.

     No valdría la pena hablar de estas tablas, cuya idea racista es detestable, si no encubrieran algo mayor. En la primera tabla, en «ingeniosidad», «laboriosidad» y «bondad», los primeros lugares los ocuparon EE.UU., Inglaterra, Francia, Japón, RFA, Bélgica . . . En la segunda tabla, en «ignorancia », «falsedad» y otras cosas por el estilo, los primeros lugares se adjudicaron a la URSS, China y los pueblos árabes.

     Mientras tanto, en la URSS hace ya mucho que olvidamos los tiempos cuando tuvimos analfabetos. Hoy uno de cada cuatro científicos en el mundo es soviético. Contamos con unos 3 millones de maestros. En la olimpiada química internacional para escolares, celebrada en 1984 en la RFA, de los cuatro participantes soviéticos dos ganaron medallas de oro. En las competiciones análogas en física en Suecia, de los cinco muchachos nuestros cuatro ganaron medallas de oro y uno de plata. Situaciones semejantes se repiten de año en año.

     En EE.UU., en cambio, según las estadísticas oficiales, uno de cada cinco norteamericanos no sabe leer ni escribir. La ONU testimonia que por el nivel de alfabetización este país ocupa el 49 lugar en el mundo.

     Pero según la encuesta del rotativo germanooccidental, los soviéticos ocupan uno de los últimos lugares por su nivel cultural. Afirman estas cosas cuando por todo el planeta suena la música de Dmitri Shostakóvich, cuando en la capital de Suecia han erigido un monumento a nuestra fantástica bailarina Galina Ulánova, cuando muchos importantes teatros del mundo siguen el sistema de Stanislavski. Cuando en Occidente actúa nuestro ballet o el conjunto coreográfico de Igor Moiséiev, o canta Elena Obraztsova o baila Maya Plisétskaya, siempre uno puede ver larguísimas colas para comprar entradas. Bueno, ¿y cómo encaja todo esto en la tabla mencionada?

*Una variedad de alpargatas utilizadas antes en las aldeas rusas (N. de la Red.).

NOTA: Este artículo incluye imágenes que no aparecen en la edición impresa.


Tomado de la revista Sputnik, Selecciones de La Prensa Soviética, No 11. Noviembre de 1985,
Págs: de la 64 a la 69.

 

One thought on “Cómo tratan de combinar lo incompatible

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .