Revista Sputnik

Este blog está dedicado a la desaparecida revista soviética Sputnik.

Samantha Smith – La niña estadounidense que derritió el hielo de la Guerra Fría

De RIA NOVOSTI

 

Hace exactamente 30 años, el 25 de agosto de 1985, fallecía Samantha Smith en un accidente aéreo, la niña estadounidense que en el apogeo de la Guerra Fría, se atrevió a escribirle una carta al Secretario General del PCUS Yuri Andrópov. Samantha fue la primera “embajadora de la buena voluntad”, lo que pudo levantar la “cortina de hierro”, que había separado a los ciudadanos soviéticos del resto del mundo.

“¿Está usted a favor de la guerra o no?”

Todo comenzó en el otoño de 1982, cuando a la vista de Samantha, llegó un ejemplar de la revista TIME, su portada estaba adornada por un retrato de Yuri Andrópov y en el artículo principal, se podía leer que Andrópov era una persona peligrosa, extremadamente hostil hacia los Estados Unidos y cuya intención era iniciar una guerra nuclear contra ese país, tal como describe artekovetc.ru

Generalmente, en ese momento no sólo estaba asustada una estudiante de diez años en una pequeña ciudad estadounidense en Maine, sino también todo el mundo occidental. Muchas personas simplemente no sabían qué esperar de Andrópov, y pensaban que el temor en un ex presidente de la KGB – era  lo único que de alguna manera podía posponer sus “siniestros” planes. Pero el miedo no sólo estaba al otro lado del océano, sino también aquí. En la Unión Soviética, había incluso bromas sobre cómo hay que “arrastrase hasta el cementerio,” si de repente se avecinaba una guerra nuclear, y sobre nuestras cabezas cae una bomba atómica.

Probablemente la situación se habría estancado durante mucho tiempo, provocando una escalada en la histeria bilateral y alcanzando un punto de no retorno en algún momento, si no fuera porque Samantha, de repente decidió escribirle al líder soviético una carta, en ella le planteó directamente la pregunta que agitaba la opinión pública de todo el mundo:

“He estado preocupada pensando en la posibilidad de que Rusia y los Estados Unidos se involucren en una guerra nuclear. ¿Está usted a favor de la guerra o no?”. (ver carta completa)

Seis meses después, Samantha recibía la respuesta de Andrópov.

“…Nosotros en la Unión Soviética tratamos de hacer todo lo posible para que no haya guerra en la Tierra. Esto es lo que quieren todos los soviéticos… Te invito, si tus padres te lo permiten, para que vengas a nuestro país; el mejor momento es este verano. Podrás conocer nuestro país, encontrarte con tus contemporáneos, visitar un campamento internacional de niños en Artek, en el mar. Y velo por ti misma: en la Unión Soviética, todos quieren la paz y la amistad entre los pueblos.”, – escribió Yuri Vladimírovich.

Su respuesta apareció al instante en las primeras planas de los medios de todo el mundo, y la imagen de la feliz Samantha con una carta en las manos adornaba la portada de millones de periódicos. (ver carta completa)

La hermosa historia de la niña estadounidense se vio cubierta casi inmediatamente por una variedad de rumores. Así, por ejemplo, muchos estaban convencidos de que enviar una carta a Andrópov, planteándole una de las principales cuestiones de ese tiempo, en nombre de una niña – no podía ser otra cosa, sino uno de los “trucos” habituales de la KGB y la CIA. Sin embargo, fuera cual fuera la verdad, quizás no había nada que pudiera anular esa sonrisa sincera con la que Samantha Smith iluminó nuestro país en el sombrío verano de 1983.

“Vámos a vivir!”

268813544Samantha llegó a Moscú durante el verano un 7 de junio de 1983, junto con sus padres. Ya en el aeropuerto de la capital, le esperaba una multitud de periodistas y compañeros que la animaban, algo que la invitada de 10 años de edad, ni siquiera sospechaba. Durante las dos semanas que Samantha estuvo en la Unión Soviética, había logrado llamar la atención no sólo de los medios de comunicación, sino también a muchos ciudadanos soviéticos. El programa soviético “Vremya”, informaba sobre cada día en las vacaciones de Samantha, sirviendo casi como la guía principal de la vida real de la estadounidense.

En el campamento de pioneros “Artek”, a Samantha no le esperaban menos que en la capital. Habían preparado especialmente para ella la mejor habitación, un traje e incluso lograron terminar de construir un comedor. Curiosamente el traje de la invitada hecho al azar, tenía las medidas exactas, por supuesto nadie podía conocerlas. Sin embargo, las preocupaciones del momento luego resultaron vacías: la niña estadounidense quedó tan impresionada con el traje que decidió llevarlo con ella.

“Samantha se comportó de una forma tan amable y por supuesto, sin el más mínimo atisbo de “la enfermedad de la celebridad”. No estaba aislada, ella iba donde estaban los demás… hacía ejercicios por la mañana, se sumergía en el mar junto a todos y gritaba como todos los demás… Las fotografías no mienten, Samantha era una niña excepcionalmente hermosa, su rostro irradiaba luz y vida… Y si a esto le sumamos su constante disposición a sonreír (y no al estilo puramente formal estadounidense, sino mas bien expresando plenitud hacia la vida, la alegría de sentirse bien y de estar por el bien), uno simplemente no puede olvidar esa mirada”, – recuerda la ex consejera de Artek Olga Sajátova.

Samantha tuvo tiempo para visitar Leningrado y hablar personalmente por teléfono con el propio Yuri Andrópov. Gracias a ella nacía una nueva expresión – “la diplomacia de los niños”. El 22 de julio de 1983, poco antes de volar de regreso a casa, Samantha pronunció unas palabras que hasta hoy son recordadas por muchos: “¡Vamos a vivir!”.

Sin embargo, los deseos de la joven estadounidense no se hicieron realidad. El 25 de agosto 1985 Samantha y su padre regresaban de Inglaterra, donde participaron en el show Robert Wagner – uno de los más populares en las islas británicas. En el aeropuerto de Augusta, los esperaba Jane Smith, la madre de Samantha. De repente, se le acercó un hombre de uniforme y le dijo: “El avión cayó, señora.” “¿Qué quiere decir con que cayó?” – Le preguntó ella. “Quiero decir, que se estrelló, todos han muerto.”, – Respondió el desconocido. Samantha tenía tan sólo 13 años de edad.

En una entrevista con el diario “Moskovsky Komsomolets” a la pregunta sobre que podría estar haciendo Samantha ahora, su madre respondió: “A menudo me hacen esta pregunta, los niños crecen y cambian con los años, es difícil imaginarlo. Sin embargo, Samantha ya tenía una personalidad bien definida. Ella tenía muchísimos planes – entre otras cosas quería ser actriz, y la experiencia de su viaje a la Unión Soviética jugaba unicamente a su favor. Su padre quería que se convirtiera en una política, más concretamente en senadora por el Estado de Maine. Quién sabe… “.

El material preparado por la redacción de Internet de rian.ru está basado en fuentes de información abiertas (no aplica a las fotografías)


FUENTES: RIA Novosti | SamanthaSmith.info | Maine Memory Network | Arreglos: C – Records 2015

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