Revista Sputnik

Este blog está dedicado a la desaparecida revista soviética Sputnik.

La naturaleza y nuestro futuro

Tomado de la revista Sputnik, Selecciones de La Prensa Soviética, Número 10. Octubre de 1986, Págs: de la 41 a la 47.

En los últimos decenios la ciencia y la técnica han provocado cambios en la vida de nuestro planeta. Los vuelos al cosmos, el dominio de la energía nuclear, la invención de las computadoras . . . ¡Y cuántas novedades e inventos hallan «en camino» y pronto irrumpirán en nuestra vida! Ahora no podemos imaginar todas las consecuencias que traerá su aparición. Sin embargo, en la influencia de la técnica y de las fuerzas productivas sobre el medio, en la interacción del el hombre con la naturaleza, existe un límite que no puede transgredirse. Sobre ello hablé en el artículo «La locura de un conflicto nuclear». Pero la guerra nuclear no es la única manifestación del poder de la civilización contemporánea, capaz de llevar al planeta al borde del abismo. También otras actividades humanas pueden conducir a un cambio tan radical de las condiciones de vida en la Tierra, que excluirían toda posibilidad de supervivencia. Así, una menor evaporación oceánica debido a la polución, provocaría una sensible disminución de las precipitaciones atmosféricas, que ya hoy son insuficientes en la mayoría de las regiones de la Tierra. Esto, a su vez, significa una menor disponibilidad de recursos alimenticios para la humanidad. Una reducción de la cantidad de precipitaciones atmosféricas en un 20-30%, paralelamente con el continuo aumento de la población consecuencias catastrófica

      No vivimos dependiendo en forma directa de la energía del Sol. como lo hacen las plantas, sino que consumimos las reservas de hidrocarburos (petróleo, gas natural, carbón y esquistos) que acumularon las biosferas precedentes en el transcurso de centenares de millones de años. Y nuestro destino depende del conducto por el cual estas reservas llegan a la superficie terrestre. Si mañana este conducto se cierra, si las fuentes de petróleo y de carbón se agotan, al mismo tiempo se detendrán trenes y automóviles. cesará el suministro de electricidad . . .

       Alguien puede objetar que los yacimientos de hidrocarburos agotados con el tiempo serán reemplazados por el combustible nuclear. Los reactores de neutrones rápidos han pasado a ser una realidad. Dentro de poco, la energía se obtendrá mediante la reacción termonuclear controlada Todo esto es cierto. Pero también es verdad que el peligro se esconde en la propia cantidad de energía que generamos, la cual se duplica cada 15─18 años. Entretanto, semejante «inyección» artificial no deja de ser peligro» para el balance térmico del planeta, que puede conducir a un proceso de aumento global de la temperatura media del aire. Y un incremento de solo 4─5 °C amenazaría a la Tierra con una catástrofe ecológica.

        Ahora se discute mucho sobre la desviación de los caudales de los grandes ríos siberianos hacia el Asia Central. Se estudia seriamente un proyecto de construcción de un canal que una el mar Mediterráneo con la depresión de Katar, en el desierto de Libia, lo que llevaría a la formación de un mar interior en África del Norte, Se debaten distintos proyectos para cambiar las corrientes oceánicas.

        Se habla por ejemplo, de un canal que atravesaría la península de Kanin Nos, permitiendo el ingreso del ramal norte de la Corriente del Golfo al mar de Kara. En los medios de difusión, hace tiempo se discutió detalladamente la construcción de un dique en la región de Terranova, que viraría una de las corrientes del Golfo a lo largo de la costa de la península de Labrador, etc. Pero las grandes obras ingenieriles erigidas por el hombre influyen de manera notable sobre el medio. Por eso, antes de tratar los detalles de la realización de cada uno de estos proyectos, es necesario estudiar detenidamente las consecuencias ecológicas que tendrán . . .

        Es evidente que el progreso científico-técnico no sólo aporta beneficios al hombre. Esto significa que hay que aprender a aprovechar la fuerza que nos otorga, para así evitar que se altere el estado de la biosfera que permite vivir a la humanidad. Si la biosfera comienza a pasar a otro estado, la Tierra puede dejar de ser apta para la vida humana. Metafóricamente hablando, nos encontramos ahora en la condición de Gulliver en el bazar de cristalería de los liliputienses: un movimiento imprudente, y toda su magnificencia se transforma en un montón de vidrios rotos.

       De ningún modo quiero asustar al lector con horrores apocalípticos. Solo deseo mostrar que la ciencia contemporánea es capaz tanto de prever los abismos que puede encontrar el género humano en el camino de su desarrollo, como mostrar que el paso entre Escila y Caribdis en realidad existe.

       Lo que mostró el modelo matemático «Gea». Por supuesto, en la Tierra nada puede ser estable, eterno. El hombre siempre habrá de intervenir en el medio que lo rodea, cambiándolo para ponerlo a su servicio. Sin embargo, ha llegado el momento de determinar la barrera de lo permisible, esa línea fatal que no puede ser franqueada. Mas ¿cómo lograrlo? Resulta que, en principio, es imposible la experimentación directa a gran escala en la biosfera del planeta, puesto que ello entrañaría un peligro para todo lo vivo. Al mismo tiempo, un modelo matemático de la biosfera, considerada como un todo único, resulte de grandes perspectivas para los científicos. Una vez que se han dado determinados guiones, se puede hallar respuestas a la pregunte: ¿qué pasaría si? . .

       En el Centro de Cómputo durante casi diez años estuvimos elaborando un gran modelo experimental de este tipo (el sistema «Gea»). ¿Con qué dificultades tropezamos?

       La biosfera incluye la atmósfera. En consecuencia, en semejante modelo debe describirse de uno u otro modo el movimiento de las masas aéreas. Y no solo los movimientos, sino también la energética de la atmósfera, que casi no retiene la luz solar pero que se calienta a cuenta de la radiación infrarroja de la tierra firme y del océano. También es preciso tomar en consideración todos los cambios de la evaporación y condensación de la humedad, la formación de las nubes, de la nieve y del hielo. Todo esto implica grandes gastos de energía y, en consecuencia, provoca determinados cambios climáticos. ¿Y la interacción de la atmósfera con el océano? Por ejemplo, un buen temporal en el Atlántico Norte comunica a la atmósfera más energía que la que este recibe directamente de la radiación solar durante un año. El sistema debe también describir el clima; es decir, debe reflejar determinadas características medias del tiempo, de sus cambios al pasar de una estación a otra …

       De acuerdo al proyecto, el sistema creado deberá ser aproximado y, al mismo tiempo, lo suficientemente exacto. Distinguir, por ejemplo, el clima de la región del Volga del clima de Rusia Central, y los procesos de crecimiento vegetativo en la selva amazónica de los mismos en la taiga siberiana.

       Pero particularmente difícil resultó la formulación del «bloque biótico», modelo de la parte viviente de la biosfera que incluye la flora y fauna. Como hasta el momento no existe la biología matemática como disciplina científica, en un principio hubo que limitarse a la inclusión del ciclo del carbono, cuyo esquema principal es como sigue: bajo la acción de la energía solar en las plantas tiene lugar la fotosíntesis; el anhídrido carbónico se descompone, el carbono se transforma en masa verde de los vegetales, mientras que el oxígeno retoma a la atmósfera. Luego las plantas mueren o son comidas por los animales (que también mueren). Esta masa de carbono, oxidándose, nuevamente se transforma en anhídrido carbónico.

        Al mismo tiempo, se producen interacciones complejas del anhídrido carbónico atmosférico con el océano. En determinadas condiciones, este último comienza a absorber anhídrido carbónico; en otros casos, este gas puede desprenderse de su superficie . . . Semejante cadena de procesos fue puesta como base de nuestro modelo. Pero nos esperaba otra dificultad: la selección de la información inicial, porque en distintas regiones de la tierra la fotosíntesis posee sus particularidades en función del grado de nubosidad, temperatura media, etc. Debíamos tener a nuestra disposición todas estas relaciones, todos los valores cuantitativos de los parámetros.

       ¿Cuáles serían las consecuencias de la elevación de la temperatura? Uno de los problemas que preocupan a los científicos se halla vinculado con el aumento de la concentración a anhídrido carbónico en la atmósfera, debido a las emanaciones procedentes de la industria. Ya en el siglo XX la concentración de este gas creció sensiblemente, y se espera que para fines del primer cuarto del siglo XXI se duplique. Incluso oscilaciones de fondo de la temperatura en 1─1,5° C, que siempre tienen lugar en la naturaleza, se reflejan de un modo sensible en las cosechas. ¿Entraña, entonces, algún peligro este incremento mucho mayor que se espera?

       Ya en el siglo pasado, un conocido climatólogo, el profesor Voéikov─ fundador del primer observatorio geofísico de Rusia─formuló la siguiente ley: calor en el Norte, sequía en el Sur. Esta ley, que ahora lleva el nombre de su autor, sintetiza los resultados de muchos años de observaciones. En efecto, cada vez que en el curso del cambio cíclico de las temperaturas comienza a hacer más calor en el Norte, al Este del Volga, en Kazajstán y en otras regiones del Sureste de la URSS aumenta la cantidad de años secos. Sobre todo en forma muy sensible responde al cambio de la cantidad de precipitaciones atmosféricas la vegetación de las zonas desérticas y semidesérticas, que se vuelve mucho más pobre.

       El experimento realizado con el modelo «Gea» en lo fundamental confirmó la veracidad de esta ley de la climatología geográfica. En caso de una duplicación de la concentración del gas carbónico en atmósfera, en una serie de regiones lo suficientemente húmedas la productividad de la biota o biocenosis aumenta, pero, por el contrario para todo un conjunto de zonas secas y semidesérticas, por lo visto, hay peligro de que se conviertan en desiertos; de acuerdo a nuestros cálculos, sobre todo sufrirían los países de Asia Central y Occidental, el continente africano (los países de la región de Sahel). El clima de la enorme estepa euroasiática, que se extiende desde Moldavia hasta el Altai, al igual que el del litoral del mar Mediterráneo se harán cada vez más secos. Al mismo tiempo, en una serie de regiones de Europa, en el Oeste de América del Norte y en varias regiones de la URSS (Bielorrusia, Oeste y Norte de Ucrania, tierras no negras y Noroeste de la Federación Rusa, y en las repúblicas del Báltico), es posible que se den condiciones muy favorables para los cultivos agrícolas. En total, a escala de todo el planeta, la productividad global de la biota prácticamente no variará.

      Sin embargo, en el futuro, si queremos estudiar más profundamente el destino de la flora y fauna terrestres y los distintos cambios que motivarán las acciones humanas, no podremos limitamos al mero análisis del ciclo del carbono. El nitrógeno es el elemento que le sigue en importancia. La circulación del nitrógeno en la naturaleza es un proceso importantísimo que determina la actividad vital de las plantas, y que no se puede examinar en forma aislada. La circulación del nitrógeno está íntimamente vinculada con el ciclo del agua y con los procesos que ocurren en el suelo. No es exagerado decir que el suelo es la base de la biosfera. En consecuencia, tenemos que elaborar un modelo del manto vegetal y aprender a hacerlo compatible con los restantes bloques de «Gea».

       Decidimos dedicar otro experimento a un estudio más detallado de la influencia que los procesos que acaecen en el océano ejercen sobre el clima. Por el momento nuestro «bloque oceánico» es muy primitivo. Solamente consideramos la influencia de la capa superior del océano. A fin de investigar las perspectivas a largo plazo -vinculadas, además, con cambios esenciales de las características climáticas- en el futuro habrá que tomar en cuenta la estructura de las corrientes marinas, creando también un sistema de estimaciones de la influencia que ejerce la polución del océano sobre el clima. Según mostraron las mediciones obtenidas en puertos y golfos con elevado tráfico marítimo, voluntaria o involuntariamente al agua se arrojan muchas toneladas de productos de petróleo, debido a lo cual disminuye la evaporación superficial. Por eso es natural preguntarse cómo influye esta disminución de la evaporación en el clima, en la humedad relativa del aire, en la distribución de las precipitaciones atmosféricas.

       «Los institutos de la concordia». Espero haber convencido al lector de que ahora la ciencia es capaz de desempeñar el papel de lazarillo en la intrincada red de las interpelaciones existentes entre las acciones humanas y los factores naturales. Por esta razón, en el Centro de Cómputo, paralelamente al desarrollo del sistema «Gea», hemos comenzado a estudiar en forma sistemática las denominadas situaciones conflictivas

      Hasta un determinado momento la solución de tales situaciones tenía un carácter espontáneo; surgían querellas que culminaban en guerras que, a veces, terminaban con aniquilamiento de civilizaciones enteras. En otros casos, la gente llegaba a un acuerdo pacífico. Pero invariablemente faltaban el fundamento científico de las situaciones conflictivas y, con más razón, el cálculo científico riguroso. Hoy, cuando cada paso imprudente amenaza con una catástrofe, una resolución espontánea de las discrepancias es inadmisible. Es necesario desarrollar una teoría que atine el estudio de este problema como así también crear un método matemático capaz de brindar una evaluación cuantitativa de las estrategias de las partes que intervienen en el conflicto.

       Los intereses de personas particulares, organizaciones, países o grupos de naciones jamás coinciden exactamente. Cada uno persigue sus propios fines, que son siempre varios. En una misma situación, como regla, dos personas toman distintas decisiones. Y esto significa que cualquier situación en la que interactúan varios sujetos siempre resulta de carácter  conflictivo. Por ello cualquier resolución colectiva siempre es un compromiso: cada uno debe transigir en nombre de algo. Además, la elección del compromiso es una  cosa muy difícil.

      Ello explica que hayamos comenzado por estudiar aquellas situaciones conflictivas donde existen compromisos estables y efectivos, que imponen a los participantes determinadas obligaciones y los hacen actuar en forma concreta. Una de las situaciones conflictivas estudiada por nosotros se denominó «náufragos en un bote». Teniendo una diversidad de intereses propios, estaban vinculados por un interés común: llegar a la costa Para lograrlo, cada uno debía incorporar una parte de sus recursos (alimentos, agua, indumentaria, fuerza física) a la «olla común». Y resultó que semejante situación es típica para muchos problemas ecológicos.

       Supongamos que varias empresas industriales se encuentran ubicadas a orillas de un mismo lago. Cada una de ellas persigue su fin egoísta: obtener el máximo de ganancias; pero a todas, para producir y existir, les es necesaria el agua. En consecuencia, cada empresa debe aportar medios para construir instalaciones depuradoras. Mas ¿cómo crear un sistema de participación tal que no solo resulte conveniente a todos, sino que también impida el incumplimiento de las obligaciones asumidas por cada uno de las participantes?

       Los colaboradores del Centro de Cómputo que investigaron esta cuestión llegaron a la conclusión de que, en la situación examinada, siempre se puede llegar a un compromiso efectivo y mutuamente conveniente, donde si alguna de las partes dejase de cumplir las obligaciones colectivas asumidas, resultaría ser la más perjudicada. Basándose en estas investigaciones se elaboró un método que permite calcular los aportes individuales que cada empresa interesada debe invertir para la construcción de la planta depuradora. La teoría desarrollada resultó ser un medio sumamente universal para analizar muchas situaciones ecológicas, y un instrumento adecuado para crear un mecanismo que bien puede denominarse «instituto de la concordia».

      También intentamos, a partir del problema tipo «náufragos en un bote», analizar la estructura de la situación conflictiva denominada comúnmente «carrera armamentista». El modelo matemático abstracto fue elaborado a partir del principio de que los fines que persigue cada una de las partes en litigio son sumamente diversos. Cada país utiliza sus recursos según sus propios criterios, dictados a su vez por su estructura social, tradiciones, ideales, objetivos políticos, etc. Pero no es menos importante el hecho de que todas las naciones, en una u otra medida, tratan de reducir el riesgo de una posible guerra nuclear; sin esto el compromiso resulta imposible.

      El análisis detallado realizado en este modelo matemático mostró que en una situación supercompleja y superpeligrosa, como es la confrontación nuclear, existe un compromiso efectivo mutuamente conveniente. En otras palabras, también en esta situación puede crearse el «instituto de la concordia». ¡Es que toda la humanidad necesita «llegar a la costa»!

Adaptado de la revista

NAUKA I ZHIZN


Tomado de la revista Sputnik, Selecciones de La Prensa Soviética, Número 10. Octubre de 1986, Págs: de la 41 a la 47.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: