Revista Sputnik

Este blog está dedicado a la desaparecida revista soviética Sputnik.

Comprender su responsabilidad

Tomado de la revista Sputnik, Selecciones de La Prensa Soviética, Número 08. Agosto de 1985, Págs: 15,16,17.

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En nuestro inquieto mundo contemporáneo es muy importante que todos los Estados, la humanidad toda se den cuenta de la responsabilidad que tienen por el destino de la Tierra, que con hechos concretos propicien el mejoramiento de la situación internacional. Como usted sabe, querido lector, los soviéticos siempre nos hemos atenido a esta posición, que, naturalmente, no hemos cambiado hoy, cuando celebramos el cuadragésimo aniversario del fin de la segunda guerra mundial.

. . . Agosto de 1945. En Europa ya corría el tercer mes de calma: el Reich hitleriano había sido derrotado. Pero en Asia la SGM continuaba. El Japón, fiel aliado de la Alemania nazi durante toda la guerra, oponía una resistencia encarnizada. A veces parecía que este derramamiento de sangre no cesaría jamás. En el Pentágono un tiempo creyeron que se podría obligar a los japoneses a capitular solo en 1947 o más tarde, y que ello podría costar a Norteamérica un millón de soldados. El general MacArthur comunicaba en aquellos días a Washington que la victoria sobre el Japón «se garantizará solo si se inflige una derrota a las tropas terrestres japonesas», cosa que él, admitía, no estaba en condiciones de hacer. El presidente Truman estuvo de acuerdo con MacArthur y aplazó el desembarco de las tropas norteamericanas en la isla Honshu hasta el 1 de marzo de 1946. Al mismo tiempo, ordenó aumentar la presión sobre la URSS para que esta comenzara cuanto antes la guerra contra el Japón.

Pero la URSS no necesitaba ser presionada por nadie en esta cuestión: fiel a su deber internacional y a su compromiso, contraído con EE.UU. y Gran Bretaña, de entrar en la guerra contra el Japón dentro de 2-3 meses después de que Alemania capitulara, terminábamos urgentemente los preparativos necesarios. El 8 de agosto de 1945, el Gobierno soviético declaró la guerra al Japón y el 9 del mismo mes nuestras fuerzas armadas entraron en combate. Al enterarse de ello, el primer ministro Suzuki exclamó; «La entrada hoy por la mañana de la URSS en la guerra nos pone en una situación sin salida y nos hace imposible continuar la lucha».

Todos saben qué ocurrió después: el 2 de septiembre los representantes del Japón firmaron el acta de capitulación incondicional. Así llegó el fin de la SGM,

Esto es conocido. Pero difícilmente sabrá usted los hechos que exponemos a continuación.

El Ejército de Kuangtung, que durante toda la guerra había amenazado con invadir el Lejano Oriente Soviético y contra el que asestamos el golpe principal, contaba con 1.000.000 de soldados y oficiales selectos, con los dos tercios de todos los tanques y la mitad de las piezas de artillería que poseía el Japón en aquel entonces. Dicho ejército disponía, además, de 400 aeródromos y 22 regiones fortificadas, cada una de las cuales tenía 40 km de ancho y 100 km de largo.

Nuestro ejército necesitó solo 10 días para romper la resistencia del enemigo, a pesar de la falta de caminos transitables, de las lluvias torrenciales y los ataques furiosos del enemigo. Como resultado, fueron liberadas China Nororiental, Corea del Norte, la parte sur de la isla Sajalín y las islas Kuriles. Esta operación, por su envergadura y dinamismo, ocupa uno de los primeros lugares entre las realizadas durante la SGM.

¡Solo para transportar las tropas desde la parte europea de la URSS hasta el Lejano Oriente (12,000 km) se necesitaron 136.000 vagones! Cayeron prisioneros 594,000 soldados y oficiales japoneses, además de 148 generales, A título de comparación señalemos que durante los tres meses de la defensa de Okinawa, el Japón perdió entre muertos, heridos y prisioneros solo 110.000 efectivos . . .

Creemos que tampoco está de más subrayar el hecho de que cuando ya se perfilaba el éxito de las tropas soviéticas, los norteamericanos sometieron a un salvaje bombardeo las ciudades de Manchuria, aunque antes, en el transcurso de la guerra, no habían arrojado ni siquiera una bomba incendiaria . . . Y con anterioridad, a pesar de que sabían perfectamente cuándo y con qué fuerzas la URSS conduciría la guerra, arrojaron las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. Cabe preguntarse: ¿para qué?

Creemos que usted no encontrará dificultad alguna en responder a esta pregunta y en sacar las conclusiones de los otros hechos que hemos mencionado. Por nuestra parte solo quisiéramos señalar que incluso el almirante Leahy, jefe del Estad o Mayor del presidente Truman, ante la posibilidad de emplear la bomba atómica declaró: «Personalmente opino que si empleamos los primeros esta arma, seremos comparables a los bárbaros del medievo. A mi no me enseñaron a llevar una guerra así, y creo que no se la puede ganar matando a mujeres y niños».

Truman, en, cambio, al recibir el comunicado sobre la destrucción de Hiroshima, según relatan testigos, exclamó con alegría: «Este es el asunto más grande de la Historia». Y hasta el día de hoy los órganos oficiales de EE.UU. insisten en que tuvieron razón cuando decidieron dar este tan bárbaro paso.

Nosotros también creemos que no se puede ganar una guerra exterminando a mujeres y niños. Es una burda mentira -que, por desgracia, ha echado profundas raíces en Occidente- afirmar que solo al haber arrojado las bombas atómicas los aliados pudieron romper la resistencia del Japón. A propósito, tres miembros del famoso «Consejo de los seis», que de hecho gobernaba Japón en aquellos días, después de los bombardeos atómicos siguieron pronunciándose categóricamente contra la capitulación. Su posición solo cambió cuando se enteraron de que la URSS había entrado en la guerra y había derrotado al Ejército de Kuangtung. En lo que al pueblo japonés se refiere, debemos decir que le comunicaron lo ocurrido en Hiroshima y Nagasaki solo después de la guerra . . .

Con la derrota del Japón llegó la paz tan esperada. ¡Qué feliz se sintió entonces la humanidad! Pero al poco tiempo, sobre el planeta empezaron a cernerse los siniestros nubarrones de la guerra fría desatada por las potencias imperialistas. Afortunadamente, gracias a la URSS y sus aliados, a la firme posición adoptada por la gente de buena voluntad del planeta, a su apego por la paz, independientemente de las simpatías y antipatías políticas que tengan, estos nubarrones no originaron una nueva guerra mundial. Sin embargo, hay que reconocer que también hoy la suerte del mundo pende de un hilo. Por eso la URSS propone con tanta insistencia cooperar honesta y constructivamente con todos quienes de verdad desean que los asuntos mundiales no avancen por los nuevos escalones de una emulación nuclear, sino por las vías del fortalecimiento de la seguridad, la distensión y la confianza.

Tomado de la revista Sputnik, Selecciones de La Prensa Soviética, Número 08. Agosto de 1985, Págs: 15,16,17.

Una respuesta a “Comprender su responsabilidad

  1. juan manuel rangel 13 agosto, 2013 en 17:55

    la guerra siempre ha existido y desafortunadamente seguira existiendo. pienso que lo que necesitamos es saber vivir con ella y sacarle lo bueno de vez en cuando.

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