Revista Sputnik

Este blog está dedicado a la desaparecida revista soviética Sputnik.

GAS CONGELADO: UN COMBUSTIBLE MISTERIOSO

Tomado de la revista Sputnik, Selecciones de La Prensa Soviética, Número 07. Septiembre de 1982, Págs: 21-23.

Hacía un frío de -30°C. El gasista acercó un fósforo a un peda­zo de sustancia que se asemejaba mucho al hielo. De improvi­so, éste comenzó a arder despidiendo una llamarada regular.

UN GAS SOLIDO 

Nikolái CHERSKI, miembro correspondiente 

de la Academia de Ciencias de la URSS

De la revista ZNANIESILA

 F o t o de Víctor BREL

Esta sustancia es un hidrato de gas natural, un compuesto molecular de metano, que es el gas combustible más común, y agua. A grandes presiones y a una temperatura relativamente baja, las moléculas de agua (que gene­ralmente son seis) forman una ar­mazón dentro de la cual está en­cerrada una molécula de gas. A presiones normales, de 1 m3 de hidrato se desprenden alrededor de 200 m3 de gas. ¿Se imagina lo compacto y económico del enva­se?

Según las más modestas apre­ciaciones, las reservas de hidratos de gas sobrepasan en cientos de veces a las de petróleo, carbón y gas de todos los yacimientos ex­plorados hasta hoy. Sin embargo, no es fácil hacer un cálculo pre­ciso, a pesar de que las condicio­nes termodinámicas para su for­mación -una temperatura que al­cance 295° K (22°C) y una presión de hasta 250 atmósferas- están muy difundidas en la corteza te­rrestre. Las regiones en donde es posible que se formen yacimien­tos de hidratos de gas son muy extensas, principalmente en el Norte, en donde la congelación al­canza gran profundidad. Más de la mitad del territorio de la URSS se encuentra en estas zonas.

Por lo demás, condiciones ne­cesarias existen también en los nueve décimos del fondo del mar. Aquí, la presión la produce el es­pesor de la capa de agua. Y el me­tano propiamente tal, es decir, el gas combustible, se genera de los restos de animales marinos y mi­croorganismos que lo despren­den al descomponerse. Sin em­bargo, las burbujas de gas no emergen a la superficie, sino que se transforman en hidratos aco­modándose en las microconcavidades de rocas sedimentarias po­rosas.

Este proceso se va desarrollan­do en el fondo de los mares du­rante millones de años, dando ori­gen a excepcionales reservas de gas sólido. Cabe constatar que ellas yacen bajo el fondo a una profundidad que va desde unos cuantos centímetros hasta 200- 300 m.

El hombre se había topado an­tes con este gas sólido en la tierra. Hasta hace poco era uno de los peores enemigos de los gasistas. En los años 30, cuando se comen­zaban a construir los primeros ga­soductos potentes, su funciona­miento normal a menudo se inte­rrumpía debido a que se formaba un tapón de hidrato dentro de las tuberías. Sobre todo, en invierno, con baja temperatura y altas pre­siones. El gas más agua, la que se acumulaba en la tubería si el sis­tema de secado funcionaba mal, creaban las condiciones para que se formara el tapón de hidrato.

Entonces había que detener todo, calentar la sección «congelada», y con una potente corriente de gas se soplaba el tapón que se derre­tía con el calor. Justamente para combatir el taponamiento de ga­soductos y pozos fue que los cien­tíficos comenzaron a estudiar los hidratos seriamente.

Mi interés hacia los hidratos surgió después del siguiente inci­dente. Cierta vez, en uno de los yacimientos de gas del Volga in­tentábamos meter agua a presión dentro de la capa gasífera, para ver cómo influiría esto en el flujo de gas. De repente, luego de ha­ber bombeado 20.000 litros de agua ¡el pozo dejó completamen­te de dar gas! ¿Avería? Ud. se puede dar cuenta de que el asunto no era para la risa. Yo pensaba frenéticamente en lo que podía haber sucedido. La temperatura en la capa no era alta, no obstante, el agua que nosotros bombeába­mos a presión era más fría (2-3° C).

¿Un tapón de hidrato? Nos deci­dimos a correr un riesgo: sin pér­dida de tiempo, bombeamos en el pozo de barriles de metanol, sus­tancia que destruye con facilidad los hidratos. ¡Y he aquí que, al ca­bo de cierto tiempo, el gas comenzó a fluir con la misma fuerza de antes! La suposición resultó co­rrecta y el pozo fue salvado.

Desde aquel entonces, la idea sobre la posible existencia de ya­cimientos naturales de hidratos de gas no me dejó tranquilo. Y no sólo a mí. En los años 60, se formó un grupo de científicos que te­nían fe en esa idea. Al principio, se comenzó a experimentar imi­tando las condiciones de la corte­za terrestre y, más adelante, con ayuda de métodos geofísicos (re­sultó que los hidratos conducen mejor la electricidad) se realiza­ron estudios de regiones en don­de nosotros pensábamos que po­drían existir yacimientos de hi­dratos de gas. Así fue como deter­minamos alrededor de 30 regio­nes. Luego, en el yacimiento de gas natural de Messoyaja nues­tras ideas se vieron confirmadas.

Según nuestros cálculos, sobre la capa gasífera, debía haber una de hidratos. ¡Y, realmente, cuando al pozo común y comente bombea­ron metanol, el chorro de gas irrumpió de debajo de la tierra con fuerza centuplicada!

Es posible que en muchos yaci­mientos de gas hayan estratos de hidratos. El agujero de sondeo, al alcanzar esta capa, altera las con­diciones de su conservación, el hidrato comienza a descomponer­se, se libera gas que se mezcla con el no hidratado, y entonces ya no es posible diferenciar cual es cual. En los yacimientos de Mes­soyaja, se obtuvo gas hidratado natural por primera vez en el mundo.

Sin embargo, el análisis de la explotación de los yacimientos de Messoyaja muestra que, con la técnica actual, la obtención de gas hidratado es provechosa sola­mente si este no supera el 30-40 % en medio del gas en estado libre. En caso de haber más hidratos, se necesitará una gran cantidad de sustancias para destruirlos, lo que sale demasiado caro.

Además, hay que planear minu­ciosamente la tecnología de ob­tención. En principio, en las en­trañas de la Tierra existe un enor­me reactor, en donde tiene lugar la descomposición de la materia. El proceso no se puede llevar a cabo ni muy rápido ni muy lento, ya que de otra forma es fácil per­der el control de la reacción. Por ejemplo, al destruirse de manera violenta, los hidratos reducen bruscamente la temperatura en el estrato, el que nuevamente se «congelará». Pero estoy seguro de que todas estas dificultades serán superadas.

Por cierto que en algunos casos se puede aprovechar la compleji­dad y variedad de las situaciones subterráneas. Por ejemplo, a ve­ces, junto al yacimiento de hidra­tos corre un río subterráneo de aguas termales. Lo único que se necesita es conectar su calor al reactor subterráneo para trans­formar el gas sólido en común.

Tomado de la revista Sputnik, Selecciones de La Prensa Soviética, Número 07. Septiembre de 1982, Págs: 21-23.

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Una respuesta a “GAS CONGELADO: UN COMBUSTIBLE MISTERIOSO

  1. Roberto Manuel 25 junio, 2012 en 23:29

    Los felicito por estos articulos tan interesantes que me permiten conocer mas acerca de nuestro mundo y del universo en general gracias

    Me gusta

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